Historia del chocolate

Origen del chocolate

Las primeras evidencias del uso humano del cacao provienen del territorio mexicano el 1,500 a. C. Su consumo era en forma líquida, una especie de «cerveza» fría y espumosa, con una función ritual y como alimento tonificante o energizante.

Las semillas de cacao eran tan apreciadas que se usaban por los aztecas como moneda para el comercio de la época.

De América a Europa

Cristóbal Colon ya trajo muestras de cacao a los Reyes Católicos, pero es de las muestras que trae Hernán Cortés a España, en 1528, de donde surge la historia del chocolate en Europa.

En la corte española las damas de la realeza, empezaron a tomar esta bebida espumosa, que luego se introdujeron en los estratos más altos de la sociedad europea, gracias a su reputación energizante y estimulante.

Miembros de órdenes religiosas también favorecieron la distribución del chocolate en España, Italia y Francia.

Los siglos XVII y XVIII; la expansión por Europa

En el siglo XVII, el chocolate se consideraba un medicamento o un alimento con propiedades curativas y energizantes.

En 1606 llega a Italia y desde allí pasa a Alemania en 1646. En 1615 llega a Francia gracias del matrimonio de la hija de Felipe III, Ana, con el rey Luis XIII. En 1657 se extiende por Inglaterra.

Cuando Carlos VI, en 1722, se traslada de Madrid a Viena, lleva su afición por esa bebida de cacao a la capital austríaca.

El chocolate en el siglo XIX

La elaboración artesanal del chocolate se sustituyó en 1777 en Barcelona por la mecánica. El italiano Doret fue el primero en solidificar el chocolate en Turín. La primera fábrica de chocolate se instala en Suiza en 1819, mientras que la primera tableta se produjo en Inglaterra sobre 1847.

El holandés Conrad Van Houten en 1828, inventó una prensa hidráulica que conseguía separar la manteca de la pasta de cacao.

El siguiente hito fue italiano: el invento de los bombones. El bombón gianduja es de origen italiano y toma su nombre de la famosa máscara turinesa.

Otro gran hito vino de Suiza con la invención del chocolate con leche por parte de Daniel Peter (1875), gracias al uso de la harina láctea (leche en polvo) creada por Henri Nestlé.

En la segunda mitad del siglo XIX, los suizos inventaron el proceso del conchado u homogeneizado, que produciría un chocolate de mayor calidad, más suave y que se derrite en la boca.

Empresarios como Hershey, Kohler, Lindt, Nestlé, Peter, Suchard y Tobler —nombres familiares debido a ciertas marcas de chocolate— aportaron mucho a esta industria, bien inventando maquinaria más eficaz, bien mejorando las fórmulas.